Windows 11 vale la pena

¡Hola Nitroamig@s! Agradecidos de teneros una semana más con nosotros, os traemos una entrada que nos habéis pedido. Sois muchos los clientes que tenéis ganas de pasaros al nuevo sistema operativo de Microsoft. Es por eso que traemos esta entrada con nuestras primeras impresiones tras probarlo. ¿Windows 11 vale la pena? Vamos a comprobarlo.

Recordad que tenemos otras entradas relacionadas en nuestro blog como Windows vs Mac vs Linux, o qué es Windows 10 sin licencia. Echadles un vistazo porque os gustarán.

Windows 11, el nuevo sistema operativo

Como ya sabéis, las grandes empresas, para dar bombo y platillo a sus productos, a veces se vienen arriba y dicen cosas que luego no pueden cumplir. Es el caso de Microsoft, que sentenciaba que Windows 10 sería su último sistema operativo. Básicamente sacarían sus clásicos service pack e irían actualizándolo, pero que sería el último. Ya vemos que no es así. Microsoft ya sabe que la mayoría de la gente actualmente vive tan deprisa y con tanta información que hace que tengan poca memoria.

La versión "final" de Windows 11 se lanzó oficialmente el pasado 5 de octubre. Era obvio que tenían que sacar un sistema operativo renovado, más enfocado a la compatibilidad multiplataforma. Microsoft se estaba quedando atrás y tiene que volver al tablero de juego. Ahora bien, ¿está jugando correctamente sus cartas?

Nuestras primeras impresiones

Durante las 3 primeras semanas de vida tras el lanzamiento, hemos realizado cuatro pruebas en diferentes tipos de hardware. Os enumeramos cuáles:

  • Cumpliendo los requisitos mínimos que marca Microsoft para funcionar. Procesador Intel.
  • En otro caso, con un tope de gama. Un equipo con Ryzen 5950X y una RTX 3090.
  • Otro tope de gama cambiando el procesador a Intel i9 11900K.
  • Un gama media con Ryzen 5 5600X y una GTX 1660.

No hemos tenido tiempo para montar equipos con Intel Xeon y Threadripper y ver cómo rinden con un Windows 11 en su versión Profesional. Hay que recordar que la actualización a Windows 11 es gratuita si cuentas con una licencia de Windows 10.

Su parte estética

Inicialmente, el "lavado de cara" en cuanto a la interfaz, no es tan grande como parecía o como esperábamos, pero nos gusta. Si has obviado Windows 10 y has aguantado con Windows 7 hasta ahora y vas a dar el salto, sí notarás un cambio abismal. Microsoft ha adoptado un sistema operativo más elástico, que se asemeje más estéticamente a los dispositivos portátiles. Es imposible no mencionar los guiños (vamos a llamarlos así) al nuevo ChromeOS y con algunas cosillas de lo último de MacOS.

Importante y placentero, absolutamente positivo, es la simplicidad de los menús y sobre todo, la eliminación de las malditas casillas. Esta interfaz va a estar presente en todos los dispositivos actuales de la compañía. En resumen, busca unificar la nueva imagen del software general de Microsoft.

Es un entorno más limpio, espaciado y buscando notablemente el minimalismo. No obstante, Microsoft, como en anteriores sistemas, deja las puertas abiertas para que se puedan recuperar elementos y mecánicas anteriores. Un ejemplo es la barra de tareas, que ahora está centrada pero puedes desplazarla a su estilo clásico.

Manejo y navegación

No es ninguna sorpresa que quien se ha comprado un iPhone 5 y luego se compra un iPhone 12 unos años después, no tendrá problemas para hacerse con los posibles cambios que hayan surgido. En el caso de Microsoft es al revés. Nos encontraremos con la clásica deficiencia de los Windows al cambiar: son poco intuitivos. No vas a hacerte con todo en cinco minutos y esto hay que dejar de verlo como el informático que puedas ser tú particularmente.

Hay que pensar que el 90% de la gente que usa Windows tiene nociones muy básicas de informática. Si cambias las cosas de sitio o las formas de ejecutar determinadas acciones, los vuelves locos. Esto es algo que, después de 30 años, Microsoft sigue sin aprender. ¿Si tienes experiencia en informática puedes hacerte rápido con él? Sí. ¿Si eres alguien novato o casual en el mundillo? No, te llevará un poco recordar todo lo nuevo.

Rendimiento

Este es quizás el apartado que más nos ha decepcionado. Luego, tras muchas de las pruebas, nos enteramos de que AMD estaba presentando problemas con Windows 11. Aunque ya han sacado una beta que solucionaría esto, al momento de hacer las pruebas nos topamos con ello.

En el caso de la prueba con el equipo Ryzen 5950X, tras instalar uno de sus drivers, al reiniciar el equipo nos saltó el pantallazo de "Boot Device Not Found..." con el cual se nos quedó el equipo inutilizado. ¿Solución? Apagado forzoso y restaurar sistema.

Luego, en la prueba de juego y multifunción, se congeló el equipo durante la partida y la canción que sonaba simultáneamente en Spotify se quedó escuchándose en bucle los últimos segundos. Ni Alt+F4 ni el clásico Ctrl+Alt+Supr funcionaba. En general, ningún comando ni instrucción. ¿Solución? Otro apagado forzoso, con lo poco que nos gusta eso. Estos sucesos nos han hecho plantearnos si ahora mismo Windows 11 vale la pena.

Curiosamente, no hemos tenido ninguno de estos problemas con los modelos Intel. Efectivamente, y aunque suene mal decirlo, todo apunta a que este nuevo sistema operativo se enfocó más en un hardware con Intel. Quizás lo han pensado especialmente para las generaciones de Intel que van a llegar. AMD obviamente no se rinde y Microsoft no va a fallar a millones de usuarios, pero esas son nuestras sensaciones.

Estabilidad

Obviamente, no es la mejor. Es algo que entendemos hasta cierto punto, ya que hay mucho que pulir. Al ser tan reciente todavía existe bastante software incompatible, por lo que puede haber problemas de estabilidad (desde un rendimiento más bajo hasta pantallazos azules). Pero esto no lo encontramos solo con programas y componentes, sino también con accesorios. Cuidado con ese teclado que tiene ya unos añitos, o esa webcam que usabas ya en Windows 7. Pueden crear una inestabilidad importante.

La enorme mayoría de accesorios que funcionan en Windows 10, lo harán en el 11, pero con los que vengan de más atrás, habréis de andar con pies de plomo (o renovar los accesorios, muy a vuestro pesar). Esta es otra causa por la que tenéis que sopesar si cambiar ahora a Windows 11 vale la pena.

¿Actualización o formateo?

Si realizas el cambio lo harás bajo tu completa responsabilidad y recomendamos que siempre lo hagas formateando, nunca usando la opción de actualizar. Hay gente que ha tenido suerte y su PC se ha actualizado perfectamente y sin ningún tipo de problema. En cambio, encontramos otros que han presentado errores importantes. Nosotros mismos, en una de las actualizaciones, nos pasó. En este apartado se han encontrado numerosos problemas, aunque ya nos suena por lo que fue en su día pasar de Windows 7 a Windows 10.

Es decir, puedes tener una transición perfecta y sin complicaciones, o arrepentirte mucho de haberlo hecho. Por esto, no actualices. Guarda tu información importante y formatea el equipo para instalarlo desde cero.

¿Windows 11 vale la pena?

Ahora mismo, recién salido, pensamos que no. Pero esto pasa con casi todos los productos en general, y en el software en particular. Quien quiera ser un tester de Microsoft, es libre de hacerlo. En Nitropc instalamos y comercializamos licencias de Windows 10, aunque permiten actualizar a Windows 11 de forma gratuita.

Por el momento continuaremos dando soporte únicamente a Windows 10 hasta que podamos asegurar que la nueva versión nos demuestre ser completamente estable. No queremos que nuestros clientes se topen con problemas de diversa índole y no puedan disfrutar de su Nitropc.

Esperamos que os haya servido y/o ayudado esta entrada. Nuestra intención es esclarecer dudas y que las personas sepan qué hacer en cada momento. Recordad que cada semana sacamos nuevo contenido igual de interesante. También que podéis seguirnos en las redes sociales para enteraros de todo lo que pasa en nuestra comunidad.

¡Un nitrosaludo a todos!

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